Significado por Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada

 

Cualitativamente, la pequeña parte atómica y fragmentaria del Espíritu Supremo es uno con el Supremo. A diferencia del cuerpo, ella no sufre ningún cambio. A veces, al alma se la llama lo fijo, o kuta-stha. El cuerpo está sujeto a seis clases de transformaciones: nace del vientre de un cuerpo de la madre, permanece por algún tiempo, crece, produce algunos efectos, gradualmente se deteriora y finalmente, desaparece en el olvido. El alma, sin embargo,  no pasa por esos cambios. El alma no nace, pero como toma un cuerpo material, el cuerpo nace.  El alma no nace allí, y el alma no muere. Todo lo que nace también tiene que morir, y como el alma no nace, por ende no tiene pasado, presente ni futuro. El alma es eterna, perenne y primordial, es dicir, en la historia no figura ningún indicio de cuándo comenzó a existir. Por la impresión que el cuerpo nos produce, buscamos la historia del nacimiento del alma y otras cosas similares acerca de ella. El alma no envejece en ningún momento, como ocurre con el cuerpo. El supuesto anciano, por consiguiente, se siente con el mismo espíritu que tenía en su infancia o en su juventud. Los cambios del cuerpo no afectan al alma. El alma no se deteriora como un árbol, ni como nada material. El alma tampoco tiene subproductos: los subproductos  del cuerpo, es decir, los hijos, son tambien almas individuales diferentes y a causa del cuerpo aparecen como hijos de un hombre en particualar. El cuerpo se desarrolla por la presencia del alma, pero el alma ni tiene vástagos ni cambia. En consecuencia, el alma está libre de los seis cambios del cuerpo.

En El Katha Upanisad (1.2.18) encontramos también un pasaje similar, que dice:

         

              na jayate mriyate va vipascin        nayum kutascin na babhuva kascit     

              ajo nityah sasvato 'yam purano     na hanyate hanyamane sarire

 

El significado y la enseñanza de este verso son los mismos que los del verso análogo de El Bhagavad-gita, pero aquí hay una palabra especial, vipascit, que significa "erudito" o "con conocimiento".

El alma está colmada de conocimeinto, o colmada siempre de conciencia. Por lo tanto, la conciencia es el signo característico del alma. Incluso si uno no encuentra el alma en el corazón, que es donde está situada, aún así no puede darse cuenta de la presencia del alma simplemente en virtud de la presencia de la conciencia. Aveces no encontramos el Sol en el cielo, a causa de las nubes o por alguna otra razón, pero la luz del Sol simpre esta presente, y eso nos convence de que es de día. En cuánto en el cielo hay algo de luz, temprano por la mañana, sobreentendemos que el Sol ha salido. Así mismo, como hay algo de conciencia en todos los cuerpos - ya sea del hombre o de los animales -, podemos con ello reconocer la presencia del alma. Esta conciencia del alma es, sin embargo, diferente de la conciencia del Supremo, porque la conciencia suprema es omniciente - conoce pasado, presente y futuro -. La conciencia del alma individual es propensa a olvidar. Cuando olvida su verdadera naturaleza, obtiene educación e iluminación de las lecciones superiores que imparte Krsna. Pero Krsna no es como el alma que olvida, si así fuera, las enseñanzas de Krsna en El Bhagavad-gita  serían inútiles.

Hay dos clases de almas, a saber, la diminuta alma partícula (anu-atma) y la Superalma (vibhu-atma). Esto también se confirma en El Katha Upanisad (1.2.20) de la manera siguiente:

 

              anor aniyan mahato mahiyan     atmasya jantor nihito guhayam

             tam akratuh pasyati vita-soko     dhath prasadan mahimanam at manah

 

"Tanto la Superalma (Paramatma) como el alma atómica (jivatma) están situadas en el mismo árbol del cuerpo, dentro del mismo corazón del ser viviente, y sólo aquel que se ha liberado de todos los deseos y lamentaciones materiales, puede, por la gracia del Supremo, entender las glorias del alma". Krsna también es la fuente de la Superalma, tal como se revelará en los siguientes capítulos, y Arjuna es el alma atómica, olvidadiza de su verdadera naturaleza; por consiguiente, necesita que lo ilumine Krsna o su representante genuino (el maestro espiritual).

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